En memoria de Vicent Serra Orvay, astrónomo ibicenco (1869-1952)


Vicent Serra Orvay, ‘Margalits’, fue uno de los primeros y sin duda más importantes astrónomos que ha dado la isla de Ibiza a lo largo de su historia. Nacido en una época difícil, en el seno de una familia rural de Sant Jordi de ses Salines, muy pronto destacó por su talento innato para las letras y las ciencias. Así, desde muy joven empezó a dar clases de matemáticas, física y química en el Seminario de Ibiza, donde había estudiado filosofía. Con solo 22 años fue ordenado sacerdote.

Serra Orvay destacó no solo en el ámbito eclesiástico, donde ocupó numerosos cargos en la isla, sino también en el de la enseñanza, la cultura y, sobre todo, la lengua catalana. Fue un incansable investigador en todos los ámbitos que cultivó y recibió elocuentes muestras de admiración desde las más destacadas autoridades nacionales en cada una de esas materias.

Ese mismo tesón y rigor lo demostró en su afición a la astronomía, que descubrió superados ya los treinta años de edad, como él mismo explicó en sus escritos: “Tenía más de treinta años cuando, simplemente por curiosidad, encargué un pequeño volumen de astronomía escrito en francés y (…) al contacto con aquellas páginas ví con sorpresa que aquello estaba hecho para mí, y no vacilé desde entonces en buscar a quien pudiera adentrarme en los espacios siderales”.

Como afirma Joan Albert Ribas, que ha estudiado su biografía, “teniendo en cuenta las carencias de la Ibiza de la época, las dificultades debieron ser muchas. No obstante, con su reconocida capacidad y tenacidad, llevó adelante este nuevo interés científico. Son prueba de ello los numerosos artículos publicados en la revista ‘Urania’ de la Sociedad Astronómica de España y América (Sadeya), de la cual era socio y llegó a ser directivo (fue nombrado vocal en 1932). También era miembro de la Asociación Española para el Progreso de las Ciencias y participó en diversos congresos, como el Congreso Científico Hispanolusitano, de San Sebastián en 1947, al que contribuyó con un notable trabajo sobre la densidad del Universo”.

Además de pronunciar numerosas conferencias sobre astronomía y de escribir artículos, mantenía correspondencia con directores de observatorios astronómicos de todo el mundo, como con el Dr. Stein, de l’Specola Vaticana. Parte de esta correspondencia se ha conservado.

Asimismo, dos de los estudios que realizó llegaron a imprimirse: “Explicación astronómica del fin del mundo bíblico” (Imprenta de la Viuda de J. Verdera, s.d.) y “Dos conferencias de vulgarización astronómica” (Imprenta A. Ortega, Barcelona, 1950).

Vicent Serra Orvay empezó como simple astrónomo amateur, pero el nivel de conocimientos que adquirió desbordó esa modesta categoría y acabó siendo una importante autoridad en la materia, en aquellos años de sequía científica en España. Cuando murió Serra Orvay, el presidente de la Sociedad Astronómica de España y América, F. Armenter, escribió de él, en un artículo titulado ‘A la memoria de un sabio’: “Llegó a calcular, por procedimientos nuevos, el número de electrones que contiene el Universo, obteniendo, después de una cantidad ingente de fórmulas matemáticas, resultados muy coincidentes con los obtenidos por Eddington [Sir Artur Eddington, astrofísico británico y colaborador de Einstein]”.

Vicent Serra murió en 1952 y por muy pocos años no llegó a presenciar el nacimiento de la Agrupación Astronómica de Eivissa, en 1956, ni la construcción del observatorio de Puig des Molins. Sí mantuvo relación con algunos de sus futuros integrantes, como Daniel Escandell.

La AAE quiere rendir, mediante esta breve e insuficiente reseña de su dilatada trayectoria vital, un sincero homenaje a alguien que, en definitiva, fue “uno de los nuestros” y que hoy observaría con entusiasmo y orgullo el desarrollo que su afición está alcanzando en la isla y el número de seguidores que ha tenido.